Se inauguró en Hualgayoc la sede de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) con la presencia del fiscal de la Nación, Tomás Gálvez Villegas, quien había anunciado el acontecimiento en el mes de mayo cuando visitó a su alma mater, el colegio Joaquín Bernal, para sus fiestas de aniversario. Y después de cinco meses la presencia directa del Ministerio Público en Hualgayoc es una realidad. «Hualgayoc, mi pueblo, no puede ser capturado por un grupo de facinerosos criminales que pretenden apoderarse de la riqueza del pueblo». Fue una de las frases más telúricas que pronunció el fiscal de la Nación, Tomás Aladino Gálvez Villegas, en el discurso de orden que dio en el local institucional en medio de los actos protocolares en el momento inaugural.La frase me remontó a una que encontré hace años en una carta de Joaquín Bernal cuando era sub prefecto de Hualgayoc y remitía una carta a la Prefectura de Cajamarca, en ella dice: «Hualgayoc es el pueblo donde he nacido…». Lo expresado por Tomás Gálvez reafirma el legado de los verdaderos hualgayoquinos que no están dispuestos a tolerar el saqueo inmisericorde de la riqueza del pueblo minero más antiguo del norte peruano.La inauguración se realizó en el local cedido por la Municipalidad Distrital de Hualgayoc, así como la logística necesaria para el funcionamiento de esa dependencia del Ministerio Público. Autoridades y representantes de la Fiscalía se reunieron en el lugar donde se llevó a cabo el histórico acontecimiento por la connotación y trascendencia que este tiene y porque es sinonimia de la ley y el orden que tanta falta hacen y hacían. Si bien Hualgayoc es un pueblo cuyo origen y nacimiento se dieron por la minería, después de la colonia y ya dentro de la república se realizaron labores extractivas formales hasta la década del 80 y del 90 en que compañías mineras como El Banco Minero, CEMSA, Los Mantos, Culquirrumi, San Nicolás, Imasilsa, Carolina, Vidalón, entre otras tuvieron que cerrar por factores políticos y la crisis económica que atravesaba el país en esa época.Hoy el fiscal de la Nación ha puesto en jaque a la minería ilegal partiendo de Hualgayoc, lugar que ha sido tomado por ilegales y que han llegado al punto de invadir los pasivos ambientales que le ha costado millones al Gobierno, de reabrirlos para seguir explotándolos. Además, una familia se arroga la propiedad de El Purgatorio (antiguo y primigenio pueblo minero que hasta cuenta con un cementerio y que ha sido declarado patrimonio arqueológico por el Ministerio de Cultura por los restos de cerámica encontrados en el lugar en 2023 correspondientes a culturas preincas).Hay que sumar a ello la promesa de encarcelar a quienes se dedican a la ilícita actividad. Eso ha generado una andanada de insultos de los mineros ilegales de Hualgayoc y de toda la región hacia el fiscal de la Nación. Se ha puesto el dedo en la llaga de la ilegalidad y contaminación, más en un país como el nuestro donde la informalidad campea y si algo nos fastidia es la legalidad. Somos el país donde hecha la ley, hecha la trampa y donde, además, el peor enemigo de un hualgayoquino es otro hualgayoquino.












